Positivismo

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Hace unos días un amigo mío quien hace unos años contrajo diabetes  por una mala experiencia que tuvo de sorpresa,  tuvo de nueva cuenta un accidente en el pie pese a los cuidados del pie diabético que le había recetado el doctor. Tanto esto, como la condición en si  fueron causadas por siempre pensar que todo esta bien y que nunca suceden cosas malas en la vida si es que uno cree que estas no suceden debido en gran medida a las falsas propagandas de positivismo que se han expandido por el mundo occidental particularmente en los Estados Unidos.

Cuando me refiero al termino positivismo no me refiero a aquel movimiento filosófico que se desarrollo a fines del siglo 19 y que llego con tanta fuerza a la corte de Porfirio por Justo Sierra, sino a aquella actitud ingenua que el pensamiento de que las cosas siempre saldrán bien nos salva de todo como bien esta estipulado en el libro de “El Secreto” un libro que me parece una de las estafas mas grandes en la literatura moderna.  Aunque debo decir que no todas mis opiniones para con este libro son negativas ya que al menos dio a muchos esperanza que las cosas son posibles, y así lo es,  sin embargo los caminos que plantean ahí son erróneos.

 

En la vida tanto profesional como de todo tipo he aprendido, por las malas,  que no se puede confiar algo o en alguien quien no puede ver aquello que puede salir mal ya que esto significa que cuando el momento llegue de voltear una situación para favor propio no lo podrá hacer debido a que no podrá ver como hacerlo. Desde que estos libros salieron al aire he visto a muchas personas adoptar esta actitud de inmortalidad ante la vida confiando meramente en el pensamiento, un pensamiento que como he dicho ya, está mal instruido.

En el caso de mi amigo es muy claro y lo puedo decir con toda libertad ya que yo estuve ahí ambas veces cuando sucedieron estas condiciones adversas que le han causado daño. La primera fue en Ixtapa cuando éramos casi adolecentes y entrabamos a nuestros veintes con mucha fuerza. Resulta ser que estábamos en un campo de golf  cuando una bola cayo en un manglar de nuestras cercanías. Cuando esto sucedió, mi amigo tenía simplemente dos opciones: perder o ir a hacer un tiro imposible en aquella zona descuidada del campo.

Desde un inicio le dije que no fuera ahí, tanto por el hecho de que era un desperdicio de tiro y también por el hecho que se dice que ahí  habían cosas no deseadas, algo tan creído que muchos jugadores, al caer ahí su tiro, preferían perder la apuesta. Cuando bajo a sacarlo, un cocodrilo lo agarro de una pierna casi matándolo de no ser por los ayudantes del campo quienes ahí estaban. Y la segunda fue simplemente jugando futbol, algo que le dije que no hiciera y se lastimo su pie diabético.