Cambios de vida

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Algunos años atrás vivíamos en un departamento que rentábamos en el Distrito Federal, era muy bonito y cómodo con una excelente ubicación aunque un tanto pequeño, para mí y mi esposa era suficiente pero en el momento en que llegáramos a tener familia entonces sí que sería muy reducido el espacio por lo que necesitaríamos de un lugar más amplio, en realidad lo llegamos a comentar pero de eso no paso hasta que después de un tiempo de habitar ahí; nos enteramos por medio de un conocido de una buena oportunidad para nosotros; la posibilidad de poder comprar un terreno en el Estado de México puesto que nos lo ofrecieron a un muy buen precio y en mensualidades debido a que tenían urgencia de venderlo; lo platicamos  y aunque al principio sonaba casi imposible poder juntar el dinero, llegamos al acuerdo de que sí lo podíamos comprar pero para eso teníamos que empezar a hacer sacrificios y el primero fue dejar de rentar,  y utilizamos esa cantidad en dar el enganche y algunos adelantos  y así lo hicimos mes con mes hasta terminar de liquidarlo.

Después ahorramos para ir construyendo poco a poco unos cuartos, aunque el mayor sacrificio fue tener que acoplarnos, la familia de mi esposa tiene su propiedad por la misma zona  y les pedimos el apoyo de alojarnos unos meses en su casa mientras teníamos la nuestra, a lo que muy amables nos recibieron y cobijaron con agrado todo el tiempo.

Una vez que juntamos lo suficiente requerimos de un albañil con ayudantes y comprar todo el material que nos pidió y vaya que eso fue aún más pesado porque nunca se terminan los pequeños detalles. Ya que contamos con lo necesario empezaron a trabajar fue un poco tardado pero aún recuerdo con entusiasmo el día que por fin estuvo terminada la casa, de inmediato nos mudamos a donde estamos actualmente y desde que llegamos aquí todo se veía bien nos tardamos un poco en adaptarnos a la zona sin conocer a nadie fue un tanto complicado que mi esposa se adaptara al cambio pero bueno; ya con el tiempo hicimos amigos.

Hace algunos meses nos enteramos que a un vecino le habían robado las llantas a su carro, a otros el estéreo del auto y así pasando los días nos fuimos enterando que ya antes estaba pasando lo mismo, en otras calles que hasta se habían metido a una casa y la saquearon en su totalidad y que ya era constante eso de los robos a las casas y autos, ya hartos de tanta delincuencia los vecinos exigieron al comité de seguridad una junta vecinal con carácter  urgente.

Entonces se organizó una reunión para buscar una solución a la problemática y ponernos de acuerdo por votación por aquello de la democracia, por lo que se hicieron varias propuestas como poner una caseta de vigilancia con un policía armado, tocar el claxon como señal de que hubiera alguien desconocido cerca, poner un portón automático, colocar cámaras de vigilancia, comprar un sistema de alarma vecinal o contratar un velador; se realizó la votación para ver cuál era la mejor propuesta y por la que todos o la mayoría votaron fue por la del portón automático comenzamos por consultar con diferentes herreros y así tener varios presupuestos, nos mostraron un diseño de estructuras metálicas que nos sirvieran para el propósito que lo necesitábamos nuestra seguridad.

Teniendo ya el portón instalado nos mostraron el funcionamiento y cuidados que requiere a lo que todos estamos conformes con los resultados.